Me siento en un rincón, observando el atardecer solitariamente y otra vez vuelvo a sentir esa sensación que no me deja descansar.
Es un vacío inmenso que no consigo llenar con nada, ya no sé qué hacer. Creo que necesito dejar la mente en blanco, aunque sea por cinco minutos, supongo que eso me ayudará aunque sea un poco.
Necesito despejar, una estabilidad que aunque la finja en el fondo no la encuentro porque quizá un día se fue para no volver jamás y quedarme así.
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