Te confesaré una cosa. Algo que lleva desesperándome algún tiempo, quizá ni te hayas dado cuenta o por el contrario eres más despierto de lo que creo y lo sabes mucho antes de que supiera de tu existencia.
Desde un principio sabías que eramos peligrosos, seríamos como el fuego y la gasolina. Se me inflamaría la piel en cuanto tocase la tuya y aún así seguiste el juego.
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