Empezaré a soltar mierda y todo esto será infumable, pero es mi sitio y estoy en mi derecho. Tengo la cabeza a mil por hora y necesito relajarme, dejar la mente en blanco y ponerme a estudiar electrónica para que no me echen de esta maldita carrera.
Tampoco sé por donde empezar ya que estos últimos tres meses me traen de cabeza, especialmente los dos últimos. Nadie va a entender la situación, básicamente porque no es lo más normal del mundo. Para empezar puedo decir que las personas de mi alrededor son:
- La persona que amé más que a cualquier otra cosa, 'el novio'.
- Una amiga que ve como mi relación se va a la mierda y no quiere verme mal.
- Tres amigos: el bueno, el feo y el malo. El bueno estuvo conmigo durante 7 años. El feo y el malo son de 'este año'.
- La persona que amé más que a cualquier otra cosa, 'el novio'.
- Una amiga que ve como mi relación se va a la mierda y no quiere verme mal.
- Tres amigos: el bueno, el feo y el malo. El bueno estuvo conmigo durante 7 años. El feo y el malo son de 'este año'.
Partiendo de cero, he de decir que soy caótica por naturaleza, doy mil y una vueltas a las cosas. A partir de aquí creo que puedo empezar. Dado que desde siempre he tenido el autoestima por los suelos y el 95% de mis amigos son tíos jamás me planteé gustarle a ninguno de ellos. Su trato hacia mi siempre es de respeto y sobretodo de protección, me ven como algo pequeño e inocente a lo que tienen que cuidar o me perderé a la vuelta de la esquina. Pues no, este año no.
Después de un verano raro y el comienzo de las clases ya me empiezo a agobiar. Una relación de 6 años está bien, pero no cuando tengo que cargar con mi mierda, la del otro, con parte de la ajena y cuando me toca a mi descargar obtengo comentarios del tipo 'pues vaya', 'ains' y demás por el estilo. A todo esto, una relación a distancia, que no se lo desearía ni a mi peor enemigo, porque desgasta mucho. Levantarme a las 6:30 para ir a clase, llegar por la noche a casa y aún así conectarme al Skype para hablar con él. El cansancio se me acumulaba. Por eso mismo, llegando al punto de inflexión decidí hablar y pedir tiempo porque era lo único que necesitaba, no estar pendiente de alguien casi todo el día.
Parte de mi agobio viene de que mi casa es mi cárcel. De viernes a domingo estoy sin pisar la calle solo porque "si mi novio no está, yo no tengo porqué salir". Eso es un ZASCA en toda regla y más a mis años, pero bueno... La única libertad que encuentro es ir a clase y fingir horarios que no tengo solo para estar aquí con mis amigos estudiando.
Pues bien, a partir de aquí empieza la mierda.
Una vez pido tiempo me siento relajada, libre en cierta manera. Supongo que es lo normal dada la situación y lo disfruto. Me impongo mi horario sin importar cuanto tiempo tengo entre la cena y dormir para coger el portátil, me organizo de otra manera completamente diferente. Incluso me tomo la libertad de ir a comer con 'el malo' y así olvidar un poco si la decisión que tomé está bien o mal. Aquí no sé si estuvo bien por mi parte, pero me negué a perder el contacto completamente con 'el novio'. Mientras ya mi cabeza empezaba a dar vueltas 'el feo' empezó a tontear ligeramente (según 'la amiga' y 'el bueno') me lo tomé a broma y 'el malo' tuvo un accidente que nos hizo estrechar lazos en ciertas manera, pero aún así seguí mi día a día. Me pasaba las tardes estudiando con 'el malo' hasta que llegaron a las vacaciones de navidades.
Aquí llega 'el novio' a pasar todas las vacaciones en mi casa, durmiendo en la habitación de al lado. Intentando hablar como personas adultas llegamos a la conclusión de que la relación es casi insostenible y quizá la mejor opción sea dejar la relación a un lado antes de que todo vaya a peor. Pero en un último intento quedamos en el acuerdo de que cada uno es libre, mantener cierto contacto y en semana santa (si es que viene) se verá como va la cosa.
Como es de esperar 'el novio' no siente ninguna simpatía por 'el malo' ya que tiene su propia opinión conociéndolo bastante poco, pero eso ya es subjetividad mía. Total, que volvemos a las clases, aunque más que clases solo hay exámenes. A veces voy a estudiar a clase y hago lo que puedo. Pues un día, contando a 'el bueno' todo el lío general de mi vida, que tengo que ir a una revisión de nota y que de paso 'el malo' me viene a buscar para tomar ina cerveza, me intenta besar sin más. Por mi cabeza en ese momento pasó de todo. El segundo que tardé en apartarme me pareció eterno, tan eterno que me dio tiempo a preguntarme por qué estaba haciendo eso en el momento más inoportuno.
'El malo' y 'el feo' tienen sus diferencias pero en mi presencia lo intentan disimular todo lo posible. Parece que empiezan una batallita de a ver quién es el más gracioso/majo. Soy amiga de ambos, así que no quiero parecer borde con ninguno de los dos, pero ya me estoy cansando un poco del asunto.
Al final gana 'el malo' por simpatía, por inteligencia, no lo sé. Lo veo como una vía de escape a toda la mierda. Es el único con el que puedo estudiar, hablar de cualquier gilipollez, viajar en cierta manera y conocer lugares nuevos. Esto para casi cualquiera sería como un enamoramiento repentino o algo por el estilo, pero no, se llama libertad. Para mi, mi amigo (que es lo que lo considero) lo único que hace es abrirme la puerta de la celda de vez en cuando para que pueda ver como es el exterior.
Pero para no variar todo se complica. 'El malo' me roba un beso y a partir de ahí ya mi confusión aumenta exponencialmente. Pero no solo la mía, sino la de 'el bueno, el feo y el malo'. 'El bueno' no sabe lo que pasa, 'el feo' dice que quiere lo mejor para mi y 'el malo' no sabe que coño quiere. Esto es un fiesta en toda regla ya que después de varias cosas y días 'el novio', con esa inquietud que algún día le pasará factura empieza a preguntar cosas, cosas que por su estabilidad no debería saber. Pregunta una, dos, quizá tres veces y por mi parte me hago la loca, evado el tema y me pongo a otra cosa, pero no, él sigue con lo suyo. Evidentemente como todas las personas tengo un límite y él hace que llegue al mío bastante rápido así que hablo, se lo cuento, que sí me besé con él y no solo una vez, ¿ocasionalmente?, de igual manera eso no es todos los días y a todas horas.
Pues bien, ya tengo más motivos para comerme la cabeza:
- 'el novio' tiene exceso de información lo que hace que se preocupe, pregunte más y se hiera a si mismo.
- 'la amiga' me comenta los pros y contras que va viendo.
- 'el bueno' vuelve a su papel de amigo incondicional, 'el feo' quiere hacerse un hueco intentando ser gracioso, 'el malo' no quiere nada y a la vez todo.
- 'el novio' tiene exceso de información lo que hace que se preocupe, pregunte más y se hiera a si mismo.
- 'la amiga' me comenta los pros y contras que va viendo.
- 'el bueno' vuelve a su papel de amigo incondicional, 'el feo' quiere hacerse un hueco intentando ser gracioso, 'el malo' no quiere nada y a la vez todo.
A día de hoy 'el novio' me pregunta (enfadado) por qué lo hago, si eso es mi plan de futuro y demás. Y sinceramente tengo que admitir que en el fondo no sé porque lo hago, es decir, no tengo un motivo claro y definido. Lo que sé es que es lo único que me está ayudando a llevar toda la mierda encima, evadirme, dejarme llevar o lo que sea. No lo hago para hacer daño, si fuera por mi, esto no lo sabría nadie o ni siquiera habría pasado, pero preguntar no siempre es bueno, quizá obtenemos la respuesta que queremos.
Y así estoy. Ni más, ni menos.
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